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En el artículo anterior vimos tres recetas diferentes con el tomate seco como ingrediente principal, un producto fundamental en la gastronomía del sur de Italia que cada vez se está popularizando en más partes del mundo.

La versión desecada de esta deliciosa hortaliza está en auge en parte por la popularización de recetas veganas, pero sobre todo porque es una excelente manera de intensificar el sabor de tus platos de manera sana y natural. 

Sin embargo, en la mayoría de ocasiones la elaboración requiere únicamente la carne de tomate seco y hemos de realizar todo un proceso para obtenerla. ¡Te lo contamos! 

Pulpa de tomate deshidratado, la opción rápida y cómoda

Si quieres aportar un toque crujiente a tu plato, te recomendamos añadir pequeños trozos de tomate seco. Pero si lo que buscas es darle esa intensidad de sabor a la elaboración, previamente debemos rehidratar las piezas de tomate seco dejándolas en agua tibia durante al menos un cuarto de hora o treinta minutos. Hay incluso quien recomienda dejarlos hidratando durante toda una noche.

La carne o pasta de tomate seco es la opción cómoda, rápida y sencilla que te permitirá aportarle el característico sabor del tomate deshidratado a tu plato sin necesidad de esperas ni planificación. Tan pronto como llegues al paso de la receta en que se añadirían los tomates secos rehidratados, abre tu tarro de carne de tomate seco y agrega la misma cantidad.

Cómodo, ¿verdad? No desaprovecharás ni un momento en tu día de batch cooking y si eres más de cocinar día a día, puedes añadir este característico e intenso sabor a cualquier plato en cualquier momento, cuando te apetezca, de manera rápida y sin necesidad de planificación.

¡Estupendo! Ahora que ya conoces este recurso culinario y las posibilidades que te brinda, ¿qué mejor manera de terminar que viendo cómo emplear la pasta de tomate seco entre fogones?

Mejillones con vinagreta de tomate seco y limón

Además de los deliciosos hummus y paté de tomate seco del artículo anterior, podrás emplear la carne de tomate seco en esta receta súper sencilla con el rey de los moluscos como protagonista. ¡Te garantizamos que te chuparás los dedos!

Los ingredientes que necesitarás para cuatro personas son:

  • 1 kg de mejillones
  • 75 gr. de carne de tomate seco
  • 75 ml de aceite de oliva
  • 60 gr. de avellanas
  • 4 cucharadas de zumo de limón
  • Ralladura de medio limón
  • Un diente de ajo
  • Cayenas o guindilla seca al gusto
  • Cebollino
  • Sal

Comenzaremos triturando el diente de ajo, las cayenas o guindillas secas y las avellanas. Enciende el robot de cocina o el brazo si lo haces en mortero y tritura hasta conseguir deshacer el ajo, pero manteniendo trozos de avellana algo más grandes que te puedas encontrar luego.

Con los elementos desmenuzados en el grado deseado, añade la carne de tomate seco y el zumo de limón. También es momento de agregar la sal, pero ten en cuenta que el sabor de la carne de tomate es bastante intenso, así que más vale que pruebes o añadas poca y más tarde rectifiques.

A continuación, vertemos el aceite de oliva y de manera simultánea removemos la mezcla con cuidado y de manera continua para facilitar la emulsión y la integración del preciado oro líquido.

Después de limpiar y lavar los mejillones, colocamos una cazuela al fuego con un chorrito de agua o vino blanco. Cuando el líquido haya comenzado a hervir, agregamos los mejillones y tapamos la cazuela. Entre tres y cuatro minutos más tarde los mejillones estarán cocidos, entonces los retiramos y escurrimos para, a continuación, apartar las conchas vacías.

Con los mejillones listos para el banquete y dispuestos sobre el plato o fuente que queramos, solo nos queda añadir la deliciosa vinagreta con carne de tomate seco por encima y darle un toque de verde con un poco de cebollino picado.

¡Deliciosos! Como has visto, una receta sencillísima y muy rápida. De hecho, especialmente rápida porque hemos usado directamente la carne de tomate seco en lugar de emplear tomates secos, hidratarlos, esperar, picar y emplear. ¡Que aproveche!